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Politik und Kultur in Lateinamerika

Suchergebnisse für "buen vivir"

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Palabras de Roberto Fernández Retamar

en la despedida de duelo

Traemos a su última tierra (una tierra que ella amó y exaltó como sólo pueden hacerlo criaturas de excepción) a una cubana que casi nació con el siglo y casi con el siglo se ha extinguido. Atravesó una complicada centuria, donde ella pareció, al principio, una llamita y resultó ser un ancho y hermoso fuego. Creadora de una intensa poesía, esa que no se agota en tiempo ni en espacio, ella le hubiera bastado para sobrevivir, como sin duda hará, a la triste ceremonia que nos convoca. Pero Dulce María no quiso olvidar nunca que la suya fue una estirpe de supremo honor. Se ha dicho que cuando una voz aviesa, o acaso simplemente distraída, preguntó por qué no se iba de nuestra asediada Cuba, teniendo medios sobrados para hacerlo, respondió que la hija de un General de la Guerra de Independencia no abandona a su patria en peligro. No sólo no la abandonó, sino que la colmó de gloria y orgullo. Nada extrañó, pues ella perteneció a la única aristocracia verdadera, la del alma, como los discípulos directos de Julián del Casal, soñadores luminosos y desgarrados hechos, al igual que su maestro, para un mundo mejor que supieron ofrendar sus vidas a la patria. La hija del General Enrique Loynaz del Castillo, amigo de Martí y autor de nuestro Himno Invasor, empieza hoy a confundir su polvo perecedero con el de su padre, con el de Casal, con el de Carlos Pío Urbach, con los de muchísim.....

Diario del taxidermista

Jueves.

Una vez más mamá volvió a hacerlo. Como es habitual, discutimos y, como siempre, mis fuerzas acabaron flaqueando y se salió con la suya. Ahora tenemos uno más, como si con los otros no fuera suficiente; una boca más que alimentar, otro que cuidar y, sobre todo, que soportar. Marisa, creo que se llama. Hay días en los que me encierro durante horas en mi taller, leo mis cuentos preferidos de ,,Las mil y una noches", o me dedico a mi trabajo -a mis animalitos-, para no verlos ni oírlos. A veces como aquí mismo; mamá me trec la comida y paso un par de días en paz. El silencio es imposible en esta casa: Victoria ha vuelto a poner el tocadiscos a todo volumen. Me cuesta concentrarme en mi trabajo, si bien cada vez tengo menos: poca gente se dedica ahora a la caza. Y me encargan animales de poca monta. Pongo todo mi cariño y empeño pero es inútil: con palomas y otros pájaros insignificantes no se puede hacer una gran obra.

Martes.

Dialogando_Diario_del_taxidermista01.jpg Los odio. Desde hace años vivo.....